Salud y Diabetes *

 

domingo, abril 30, 2006

Desarrollan una terapia combinada que revierte la diabetes tipo 1 de reciente aparición

La combinación de un tratamiento oral de dosis bajas de anticuerpos CD3 junto con la administración intranasal de péptidos proinsulínicos consigue revertir la diabetes tipo 1


Madrid, 30 abril 2006 (azprensa.com)

Investigadores del Instituto de Alergia e Inmunología de La Jolla (Estados Unidos) han desarrollado una terapia combinada que revierte la diabetes tipo 1 de reciente aparición en dos modelos animales de la enfermedad, según un estudio que se publica en la revista Journal of Clinical Investigation.

Los expertos explican que en pacientes con diabetes tipo 1, la respuesta autoinmune destruye las células productoras de insulina en las isletas pancreáticas, llevando a estas personas a utilizar de por vida inyecciones de insulina. Para evitar la enfermedad, las células inmune autorreactivas necesitan ser suprimidas o eliminadas sin producir efectos secundarios.

Según los autores, una de las terapias desarrolladas ha mostrado suprimir la eliminación de las células productoras de insulina es la administración de un anticuerpo contra la molécula CD3 que producen la mayoría de las células T. Este anticuerpo promueve el funcionamiento de las células T reguladoras, que frenan una respuesta inmune excesiva. Sin embargo, la supresión crónica del sistema inmune en este sentido sitúa a los pacientes bajo riesgo de malignidad o reactivación de infecciones virales latentes, por lo que ha disminuido el entusiasmo por este método de monoterapia.

En el estudio actual, los científicos muestran que la combinación de un tratamiento oral de dosis baja de anticuerpos CD3 además de la administración intranasal de péptidos proinsulínicos consigue revertir en ratones la diabetes tipo 1 de reciente aparición con resultados mucho más satisfactorios que en el caso de la monoterapia anti-CD3 o de péptidos en solitario.

Los autores esperan que la baja dosis en el uso de los anticuerpos de lugar a menores efectos secundarios derivados de la supresión inmune. La supresión de la respuesta inmune en este sentido promueve la regeneración de las células pancreáticas productoras de insulina mediante un proceso regenerativo natural. Si se produce un resultado similar en humanos, este dúo terapéutico podría poseer un gran potencial para el tratamiento de individuos con diabetes tipo 1 de reciente aparición.

http://www.azprensa.com

 

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domingo, abril 23, 2006

Importancia de la glucemia normal alta en ayunas en hombres jóvenes

(Comentario y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti) -

La definición de un nivel de glucemia normal ha sido revisada recientemente por el Expert Committee on the Diagnosis and Classification of Diabetes Mellitus de la American Diabetes Association. En la actualidad, una glucemia en ayunas entre 100 y 109 mg/dL es considerada alterada.

Aunque esto ha generado controversias en cuanto a sus implicancias para las políticas de salud pública, el concepto de que las personas con glucemias en ayunas dentro de esos valores tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2, comparados con los sujetos con glucemias en ayunas inferiores a 100 mg/dL, está avalado por los datos disponibles. Sin embargo, todavía no se ha encontrado una respuesta con respecto a si la glucemia en ayunas elevada de acuerdo con la nueva definición de límites normales tiene relación con un riesgo mayor de diabetes 2 o si esta asociación actúa como un factor de riesgo independiente para la enfermedad. Este tema tiene gran importancia en los adultos jóvenes, en quienes la asociación entre la glucemia en ayunas y la diabetes puede haber estado enmascarada en los estudios iniciales, en los que se analizó la población dentro de límites etarios más amplios.

En los adultos jóvenes, la incidencia absoluta de diabetes de tipo 2 es baja, pero han aparecido informes sobre el surgimiento de diabetes asociada con morbilidad. Sería necesario identificar en forma precoz a los adultos jóvenes en riesgo de desarrollar diabetes, dado el buen resultado obtenido con las intervenciones destinadas a retardar el comienzo de la diabetes entre los grupos de alto riesgo.

Objetivo

“Nuestra investigación,” dicen los autores, “en la cual se utilizaron los datos del estudio Metabolic, Lifestyle, and Nutrition Assessment in Young Adults (MELANY), evaluó si la glucemia en ayunas puede ayudar a identificar a las personas jóvenes, sanas y normoglucémicas que tienen un riesgo aumentado de desarrollar diabetes de tipo 2.”

Métodos

Estudio MELANY


El estudio MELANY ha sido realizado en el Israel Defense Forces Staff Periodic Examination Center, con la inclusión del personal en servicio mayor de 25 años que fue controlado cada 3 a 5 años. En 1992 se comenzó una base de datos computarizada que constituyó la fuente de datos de MELANY, la cual fue diseñada para investigar los factores de riesgo de las enfermedades comunes en adultos jóvenes. En cada visita al Staff Periodic Examination Center, los participantes completaron un cuestionario detallado con datos demográficos, nutricionales, del estilo de vida y médicos. Luego, se tomaron muestran de sangre con 14 horas de ayuno, personal técnico entrenado tomó medidas del peso y altura y los médicos realizaron el examen físico. Los obtenidos en atención primaria entre las visita programadas al centro, de todo el personal de Israel Defense Forces se registraron en la misma base de datos central.

Se incluyeron 13.163 hombres entre 26 y 45 años, con glucemias en ayunas inferiores a 100 mg/dL en su primera visita. No se incluyeron mujeres, debido a que se diagnosticaron 11 casos nuevos de diabetes entre 1961 mujeres normoglucémicas, un número de casos insuficiente para el análisis. No se hicieron curvas de tolerancia a la glucosa en coincidencia con las guías clínicas actuales para el diagnóstico de diabetes en personas jóvenes, asintomáticas y normoglucémicas. .

Resultados

Durante el seguimiento (1992-2004) de los 13.163 con glucemias en ayunas menores de 100 mg/dL, durante 74.309 personas año. Aparecieron 208 casos de diabetes tipo 2. Un modelo multivariado, ajustado por edad, antecedentes familiares de diabetes, índice de masa corporal, nivel de actividad física, tabaquismo y trigliceridemia, reveló un aumento progresivo del riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 en hombres con glucemias en ayunas de 87 mg/dL o más, comparado con los sujetos con niveles en la base del quintilo (menos de 81 mg/dL). En los modelos multivariados, los hombres con niveles de triglicéridos séricos de 150 mg/dL o más, combinados con los niveles de glucemias en ayunas de 91 a 99 mg/dL tuvieron un riesgo relativo de 8,23 de diabetes, comparado con los hombres con niveles combinados de triglicéridos inferiores a 150 mg/dL y glucemia en ayunas inferior a 86 mg/dL. El efecto conjunto de un índice de masa corporal de 30 o más y una glucemia en ayunas de 91 a 99 mg/dL resultó en un riesgo relativo de 8,29, comparado con el índice de masa corporal inferior a 25 y una glucemia en ayunas inferior a 86 mg/dL.

Discusión

En este estudio de seguimiento de 13.163 hombres jóvenes aparentemente sano, los autores comprobaron un aumento del riesgo de diabetes de tipo dos en sujetos con glucemias dentro de los límites nuevos recientemente establecidos, independiente de otros factores de riesgo tradicionales de diabetes. Estos hallazgos, dicen los autores, indican que entre los adultos jóvenes, entre quienes la incidencia de diabetes es baja, la glucemia en ayunas normal elevada puede ser predictora de diabetes de tipo 2.

A continuación se mencionan las limitaciones del estudio enunciadas por los autores. Primero, la cohorte MELANY puede ser considerada representativa de un grupo particular de hombre jóvenes sanos. Sin embargo, las características de la población son muy similares a las de las cohortes de los estudios publicados de hombres jóvenes de diversos países industrializados, y el ambiente relativamente homogéneo en el cual los participantes del presente estudio fueron expuestos podría reducir el efecto de los factores de error desconocidos. Segundo, aunque no comprometen la definición del resultado, no se obtuvieron las mediciones de la insulina circulante, el péptido C, o ambos, limitando la capacidad de evaluar el papel de la resistencia a la insulina en la asociación entre los niveles normales de glucemia en ayunas y la diabetes. Por último, los autores no midieron la hemoglobina glicosilada ni realizaron pruebas de tolerancia a la glucosa, lo que significa que pueden haberse desestimado los hombres con glucemias en ayunas normales que presentaban intolerancia a la glucosa en el momento de la incorporación al estudio. Para limitar esta posibilidad, los autores confirmaron los resultados realizando otro análisis, 2 años después del comienzo de la investigación.

La identificación de glucemias normales altas en ayunas como un factor de riesgo de diabetes de tipo 2 podría ayudar a identificar a hombres jóvenes y sanos en quienes aplicar intervenciones preventivas de la enfermedad. Entre las estrategias utilizadas estarían la modificación del estilo de vida, y la administración de medicamentos como la metformina, las tiazolidinadionas, la acarbosa y el orlistat. Estos fármacos se consideran intervenciones eficaces que pueden retrasar el comienzo de la diabetes en grupos seleccionados que tienen factores de riesgo clásicos para esta enfermedad. Si estas estrategias pueden también ser eficaces para prevenir la diabetes en hombres jóvenes con glucemias altas normales en ayunas, los hallazgos del presente estudio pueden ayudar a combatir la pandemia creciente de diabetes que afecta a las personas entre la tercera y la quinta décadas de la vida.

Una glucemia alterada en ayunas es un factor de riesgo conocido de diabetes, junto con otros factores de riesgo tradicionales, como el antecedente familiar, el sedentarismo, la adiposidad central, la dislipemia y la hipertensión arterial. Sin embargo, la definición de glucemia normal en ayunas fue recientemente revisada y establecida en 100 mg/dL. Es interesante destacar, según los autores, que pocos son los estudios que han informado la ausencia de un umbral en la asociación entre los niveles glucémicos en ayunas y el riesgo de diabetes en cohortes con límites etarios más amplios. Por otra parte, se consideró que la glucemia en ayunas de 94 mg/dL es un valor óptimo de especificidad y sensibilidad para predecir la diabetes de tipo 2.

Los autores sostienen que los resultados obtenidos en hombres jóvenes indican que las glucemias en ayunas dentro de límites normoglucémicos pueden predecir la aparición de diabetes de tipo 2. En coincidencia con estos hallazgos, dicen, está la observación de que la glucemia en ayunas elevada, dentro de los límites normoglucémicos, puede predecir los riesgos de mortalidad cardiovascular, cerebrovascular y general, en personas de 45 años o más. Por lo tanto, las subcategorías dentro de los límites definidos como normal para los niveles de glucosa en ayunas contienen información importante para la evaluación del riesgo de diversas enfermedades, como en este caso, la diabetes de tipo 2.

Más de la mitad de toda la población del estudio tenía glucemias en ayunas mayores de 90 mg/dL, lo cual se asociaba con un aumento significativo del riesgo de diabetes durante un seguimiento promedio de cerca de 6 años. La incidencia absoluta del riesgo de diabetes de tipo 2 en hombres con glucemias entre 91 y 99 mg/dL fue 2,% durante el período de seguimiento. Por lo tanto, no es posible utilizar el valor de >90 mg/dL como único marcador de diabetes inminente. Por otra parte, el uso de una definición individualizada de nivel glucémico en ayunas normal, el cual incorpora el efecto combinado observado con el índice de masa corporal y la trigliceridemia, puede agregar mayor valor clínico. En efecto, agregan, entre los sujetos obesos normoglucémicos con glucemias en ayunas superiores a 90 mg/dL, la incidencia de diabetes fue 5,75, comparado con el 0,4% en hombres delgados con valores de glucemias de 86 mg/dL o menos. Sobre la base de riesgo atribuible a la población, el 60,5% de los casos podría ser prevenido, mediante una reducción conjunta de riesgos asociados con la obesidad y los niveles altos normales de glucemias en ayunas. La estratificación del riesgo para la definición de normoglucemia evoca la guía actual para las intervenciones antidislipémicas y antihipertensivas.

“Nuestro estudio genera una hipótesis potencialmente comprobable con respecto a los mecanismos. Los niveles de glucemia en ayuna están determinados sobre todo por la producción de glucosa hepática. Por lo tanto, la observación de que un nivel de glucemia en ayuna normal alto predice la diabetes 2 indica que en la historia natural de la diabetes ya existe tempranamente una superproducción de glucosa hepática, la cual es exagerada por la obesidad. Las personas obesas que no presentan diabetes tienen en forma constante una mayor tasa de producción de glucosa lo que puede provenir de los niveles elevados de ácidos grasos libres que aceleran directamente la tasa de gluconeogénesis hepática, combinado con la desensibilización del ciclo regulatorio hepático en relación con la detección hipotalámica de los ácidos grasos.

Como mecanismo de la desregulación existente entre el tejido graso y el hígado se ha sugerido la secreción alterada de las adipocitocinas por los adipositos, macrófagos del tejido graso, o ambos. El conocimiento de los
mecanismos que operan para regular los niveles de la glucemia en ayunas puede llevarnos a descubrir

Conclusiones

Los niveles de glucemia en ayunas dentro de los límites normoglucémicos constituyen un factor de riesgo independiente de diabetes de tipo 2 en hombres jóvenes, y dichos niveles pueden ayudar, junto con el índice de masa corporal y las cifras de trigliceridemia, a identificar a los hombres aparentemente sanos con riesgo aumentado de desarrollar diabetes de tipo 2..


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, abril 17, 2006

El 12% de la población con diabetes

"A mi mamá le diagnosticaron la diabetes desde hace 10 años y ahora su vida depende de una rigurosa dieta y la insulina. Si la cumple, vive sin mayores problemas", manifestó la joven Marina Rondón, sobre el padecimiento de su progenitora.

La realidad de Rondón, residente del barrio Los Claveles, de Maracaibo, también la comparten otras 7.000 familias zulianas.

Según las estadísticas de la dirección de Epidemiología del Ministerio de Salud (MS) para el 2005 se reportaron, en todo el país, tres millones de personas con diabetes, que representa el 12% de la población.

La representante del Programa Endocrino del MS, Andreína Salcedo, alertó que en la entidad zuliana se reportan alrededor de 200.000 casos, cifras que —según la especialista— va en ascenso.

"De la totalidad de diabéticos en el país, un 10% corresponde al tipo 1, que depende de la insulina. La mayoría son niños y adolescentes. El 90% restante corresponde al tipo 2 (que se presenta después de los 40 años), que se controla con medicamentos hipoglicemiantes y dieta. Personas entre 20 y 60 años integran este grupo", dijo Salcedo.

Atención

Victoria Stepenka, directora del Instituto Zuliano de Diabetes y médica de la Unidad de Diabetes del Hospital General del Sur (HGS), informó que el centro atiende a más de 5.000 pacientes. "Los casos atendidos conforman sólo el 1,7% de la población diabética del estado".

Destacó que sólo 7.000 personas están registradas.

"Las causas del padecimiento están relacionadas con la obesidad, malos hábitos alimenticios y falta de actividad física", explicó Stepenka.

La endocrinóloga, Claritza Mata, aseguró que de 10 pacientes, seis son propensos a la enfermedad. "Casi el 80% de los zulianos desconoce que son diabéticos y no acuden a las consultas".

"Algunas personas se hacen un examen de glicemia y salen normales, pero cuando se someten a una prueba de tolerancia, suministrándoles un preparado 75 gramos de glucosa, terminan presentando niveles que los ubican como diabéticos", recalcó Mata.

Indicó que todas las personas con antecedentes de diabetes en la familia, hipertensión, niveles de triglicéridos y colesterol altos, obesidad o mujeres que hayan tenido bebés de más de cuatro kilos de peso al nacer, deben practicarse la prueba.

"Esta es una enfermedad dañina que afecta a todo el organismo", precisó el doctor Alfonso Márquez, especialista en el estudio y control de la diabetes.
Citó que ésta patología es la primera causa de amputaciones no traumáticas en el mundo, el 50% de los diabéticos son hipertensos, el 75% muere de infarto y cerca de 40% de los dializados son diabéticos.

"La diabetes es la sexta causa de muerte en el país y la cuarta en el mundo", recalcó Márquez.

En el mercado existe el fármaco Exenatide, que reduce el nivel del azúcar (glucosa) en la sangre. “El fármaco es recomendado para los diabéticos tipo 2. Los estudios efectuados por la Food and Drug Administración, (FDA), de Estados Unidos, revelaron que los pacientes alcanzaron niveles bajos de glucosa y experimentaron pérdida de peso. “Ese producto se recomienda a los pacientes”, dijo el farmaceuta, Ronald Albarrán.

Recomendaciones

Evitar la obesidad, respetar el régimen alimenticio indicado por su médico y practicar ejercicios son algunas de las recomendaciones que ofrece Márquez.

"También se aconseja consumir pocas grasas y sal, cuidar la ingesta de alcohol y evitar ingerir alimentos ricos en azúcares. El llamado es a todas las personas para que se efectúen las pesquisas pertinentes, y así disminuir los índices de mortalidad".

El mismo llamado efectuó Mata a la población zuliana. "Con cada empanada, pastelito y refresco consumido casi con religiosidad por los marabinos, más las horas frente al televisor y la falta de ejercicio, se va gestando un posible diabético que presentará los síntomas al cumplir la mayoría de edad. Hay que modificar los hábitos de vida y dejar el sedentarismo, así como el desbalance alimenticio".



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, abril 10, 2006

Revisión sobre diabetes tipo 2

(Third Medical Department, University of Leipzig, Leipzig, Germany.) -
La diabetes mellitus (DBT) alcanza proporciones epidémicas y afecta a más de 170 millones de personas en todo el mundo. Las estimaciones globales para el año 2010 predicen un aumento de aproximadamente 50%, con mayores incrementos en los países en vías de desarrollo de Africa, Asia y Sudamérica. En las naciones más desarrolladas, la prevalencia de DBT es de aproximadamente 6%; entre los adolescentes obesos de raza blanca, el 4% presenta DBT y el 25% tolerancia anormal a la glucosa.

Aproximadamente 90% de los individuos con diabetes presenta DBT tipo 2 (no dependiente de insulina) y, dentro de esta categoría, no más del 10% representa las formas monogénicas. De este modo, la mayoría de los casos de DBT en el mundo se deben a la forma común de DBT tipo 2 que manifiesta una patogénesis multifactorial secundaria a alteraciones en diversos productos génicos. Los costos médicos y socioeconómicos de la DBT se relacionan con sus complicaciones, por lo general, macrovasculares y microvasculares debido a la aterogénesis acelerada. La morbilidad cardiovascular en pacientes con DBT tipo 2 es 2 a 4 veces mayor que en las personas no diabéticas. En esta reseña se analizaron los criterios diagnósticos, los factores hereditarios, la fisiopatología y el tratamiento de la DBT tipo 2.

Diagnóstico

La DBT se diagnostica sobre la base de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud del año 1999. Los criterios diagnósticos abarcan los siguientes: para DBT, una concentración de glucosa en plasma venoso en ayunas > 7 µmol/l o > 11.1 µmol/l luego de 2 horas de sobrecarga de glucosa (75 gr de glucosa por vía oral); para intolerancia a la glucosa, un nivel de glucosa en plasma venoso > 7.8 µmol/l y <> 6.1 µmol/l y < 7 µmol/l y < 7.8 µmol/l luego de 2 horas de sobrecarga de glucosa en caso de que se midiese. Sin tratamiento, aproximadamente el 7% de las personas con intolerancia a la glucosa e intolerancia en ayunas a la glucosa progresarán a DBT manifiesta por año. Es más, la intolerancia a la glucosa acarrea un riesgo creciente de enfermedad macrovascular.

Herencia en la DBT tipo 2. Factores genéticos

Los antecedentes familiares positivos confieren un riesgo 2 a 4 veces mayor de DBT tipo 2. El 15% a 25% de los parientes en primer grado de los pacientes con DBT tipo 2 presentan intolerancia a la glucosa o DBT. El riesgo durante toda la vida (a la edad de 80 años) para la DBT tipo 2 es del 38% si un padre se encuentra afectado y del 60% a los 60 años si 2 padres se encuentran afectados. En individuos mayores de 60 años, las tasas de concordancia genética para la DBT fueron del 35% a 58% en gemelos monocigóticos, en comparación con el 17% a 20% en gemelos dicigóticos.

Si bien los factores genéticos son importantes, debe tenerse en cuenta que la DBT es una enfermedad muy heterogénea. Sólo se identificaron pocos genes candidatos y polimorfismos genéticos como el polimorfismo altamente prevalente Pro12Ala en el receptor gamma activado por proliferadores peroxisomales (PPARgamma), los genes que codifican para el sustrato 1 del receptor de insulina (IRS1), para el receptor 1 de sulfonilurea (SUR1), para el rectificador de ingreso de potasio 6.2 (KIR6.2) y para calpaína 10. El PPARgamma es un factor de transcripción activado por ciertos ácidos grasos, prostanoides y tiazolidinedionas.

La isoforma PPARgamma1 se expresa en la mayoría de los tejidos; mientras que la isoforma PPARgamma2 es específica para el tejido adiposo, donde cumple un papel clave en la regulación de la diferenciación adipogénica. El alelo prolina de alto riesgo del polimorfismo Pro12Ala en el PPARgamma presenta una prevalencia del 75% en las personas de raza blanca. El genotipo alanina resultaría en una mayor sensibilidad a la insulina. La variante prolina manifiesta menor actividad transcripcional y mayor resistencia a la insulina.

El polimorfismo Gli972Arg en IRS1 indica una asociación débil con DBT tipo 2, quizá debido a la disfunción de las células beta del páncreas más que a la resistencia a la insulina. El polimorfismo Gli483Ser en PGC1alfa -coactivador 1 del PPARgamma, cofactor transcripcional para genes involucrados en la oxidación mitocondrial de ácidos grasos y en la síntesis de ATP- también se asociaría con DBT tipo 2, aunque por mecanismos desconocidos. Los genes ABCC8 y KCNj11 que codifican para el SUR1 y KIR6.2, respectivamente, se localizan en forma adyacente en el cromosoma 11.

No existen pruebas suficientes sobre una asociación de 2 polimorfismos en el SUR1 (exón 16-3t/c, exón 18 T759T) con DBT tipo 2. Las pruebas son más firmes acerca de la variante E23K en el gen KIR6.2, dado que se sugirió que el riesgo de DBT tipo 2 aumenta en casi el 15% para el alelo K, quizá mediante la disminución de la secreción de insulina. El gen calpaína 10 en la región NIDDM1 del cromosoma 2 codifica para calpaína 10, una cisteinaproteasa. Las variantes genéticas en la calpaína 10 afectarían la sensibilidad a la insulina, la secreción de insulina o la relación entre ambas. Las anormalidades en el gen HNF4A (factor nuclear de los hepatocitos 4 alfa) producen la DBT de inicio en la madurez de la forma juvenil tipo 1. Las variaciones genéticas cercanas o en el promotor P2 del gen MODY-1 y HNF4A (cromosoma 20q) se relacionaron con DBT tipo 2. El alelo III de las secuencias repetidas en tándem (VNTR) próxima al gen de insulina (cromosoma 11p15) se asoció con DBT tipo 2.

Fisiopatología de la hiperglucemia, resistencia a la insulina y disfunción de células beta pancreáticas

La insulina es la hormona clave para la regulación de la glucemia y, en general, la normoglucemia se mantiene por el interjuego equilibrado entre la acción y la secreción de la insulina (menor acción, mayor secreción y viceversa). Las células beta pancreáticas normales pueden adaptarse a los cambios en la acción de la insulina. En las personas con tolerancia normal a la glucosa existe una relación casi hiperbólica entre la función de las células beta y la sensibilidad a la insulina. La desviación de esta hipérbola, como en los pacientes con intolerancia a la glucosa o DBT tipo 2, se produce cuando la función de las células beta es inadecuadamente baja para un grado específico de sensibilidad a la insulina. De modo que la disfunción de las células beta es un componente importante en la patogénesis de la DBT tipo 2. Sin embargo, no sólo el desvío de la hipérbola sino también su progresión afectan la glucemia. Cuando la actividad de la insulina disminuye, en general el sistema compensa mediante el incremento de la función de las células beta. No obstante, al mismo tiempo, las concentraciones de glucemia en ayunas o 2 horas después de la sobrecarga de glucosa aumentan levemente. Este incremento puede ser pequeño, pero con el transcurso del tiempo provocan daño debido a la toxicidad de la glucosa en las células beta.

La hiperglucemia produce un aumento de las especies reactivas de oxígeno en las células beta con el daño consiguiente en los componentes celulares como la pérdida de la homeosecuencia (homeobox) pancreática duodenal, un regulador crítico de la actividad promotora de insulina, lo cual lleva a la disfunción de las células beta. Además, las especies reactivas de oxígeno aumentan la actividad del NFkappaB (factor nuclear kappaB), que puede inducir apoptosis. La resistencia a la insulina se presenta cuando los efectos biológicos de la insulina son menores a los esperados, tanto para el depósito de glucosa en el músculo esquelético como para la supresión de la producción endógena de glucosa, principalmente en el hígado. La producción endógena de glucosa se acelera en pacientes con DBT tipo 2 o intolerancia a la glucosa en ayunas. Dado que este incremento se produce en presencia de hiperinsulinemia, al menos en etapas tempranas e intermedias, la resistencia hepática a la insulina es la fuerza directriz de la hiperglucemia en la DBT tipo 2.

La resistencia a la insulina se asocia fuertemente con obesidad e inactividad física y se identificaron diversos mecanismos que median esta interacción, como diversas hormonas circulantes, citoquinas y ácidos grasos libres no esterificados (NEFA [non-esterified free fatty acids]) que se originan en el adipocito y modulan la acción insulínica. El excesivo almacenamiento de triglicéridos, en especial en el tejido adiposo visceral o subcutáneo profundo, lleva a la resistencia a los efectos de la insulina de supresión de la lipólisis y el consiguiente incremento en la liberación y los niveles circulantes de NEFA y glicerol que, a su vez, agravan la resistencia a la insulina en el músculo esquelético e hígado. En los modelos experimentales con animales, sólo la ausencia de receptores de insulina en el hígado y en las células beta pancreáticas se asoció con intolerancia a la glucosa; mientras que esto no ocurrió con la ausencia de receptores en el músculo y tejido graso. Estos hallazgos avalan claramente el papel central de la resistencia hepática a la insulina en la patogénesis de la DBT tipo 2 y sugieren que se necesita una adecuada señal insulínica en las células beta pancreáticas para mantener su función.

La insulina ejerce sus respuestas metabólicas pleiotróficas mediante la unión y activación de un receptor específico de la membrana plasmática con actividad de tirosina quinasa. Los sustratos del receptor quinasa de la insulina, principalmente la proteína IRS, se fosforilan en las cadenas laterales de tirosina en diversos sitios que sirven de unión a diferentes proteínas adaptadoras que llevan a una serie de cascadas de señales intracelulares, representadas por vías de activación.

En estados de resistencia a la insulina, uno o más de los siguientes mecanismos moleculares bloquean las señales de insulina: la desfosforilación de las cadenas laterales de tirosina mediante tirosinafosfatasas, como la fosfotirosina fosfatasa 1B, a nivel del receptor de insulina y de las proteínas IRS y la fosforilación de residuos de serina y treonina por serina quinasas como diversas proteínas quinasas activadas por mitógenos, c-Jun quinasa, proteína quinasa C atípica a nivel de las proteínas IRS. La regulación por disminución de las señales también puede producirse mediante la internalización del receptor de insulina y la degradación de las proteínas IRS por los miembros de la familia de proteínas supresoras de las señales de citoquinas.

El aumento en las concentraciones de NEFA y citoquinas inflamatorias, como el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-alfa) y la interleuquina (Il-6) liberados por el tejido adiposo visceral en exceso afectan en forma adversa la cascada de señales de la insulina. Los NEFA inhiben el metabolismo de la glucosa estimulado por la insulina en el músculo esquelético, estimulan la gluconeogénesis hepática y activan las quinasas celulares mediante el incremento en los niveles celulares de diacilglicerol que activan las quinasas inflamatorias tales como el inhibidor kappaB quinasa y c-jun quinasa que aumenta la fosforilación de serina y treonina de IRS1 y reduce las señales cascada abajo de IRS1.

El TNF-alfa incrementa la lipólisis en los adipocitos con mayores aumentos en los niveles de NEFA y también produce efectos directos negativos sobre las vías de señales de insulina. La IL-6 inhibe la cascada de señales de insulina mediante el aumento de la expresión de las proteínas supresoras de las señales de citoquinas. Además de sus efectos sobre la cascada de señales de insulina, los factores del tejido adiposo circulante afectan la función endotelial vascular, lo que relaciona el incremento del riesgo vascular en el síndrome metabólico con los mecanismos celulares de resistencia a la insulina.

En presencia de glucosa, la oxidación de los ácidos grasos en las células beta se inhibe y se produce la acumulación de acilcoenzima A de cadena larga, que puede disminuir el proceso de secreción de insulina por la apertura de los canales de potasio de las células beta. Otros mecanismos de lipotoxicidad comprenden el incremento de la expresión de la proteína de desacople 2 que reduce la formación de ATP y, por ende, disminuye la secreción de insulina y la apoptosis de células beta por medio de los ácidos grasos; la síntesis de ceramidas inducidas por triglicéridos o la generación de óxido nítrico.

Mientras los niveles circulantes de NEFA y diversas citoquinas aumentan en la obesidad abdominal, las concentraciones de adiponectina disminuyen, lo cual reduce la sensibilidad a la insulina a nivel hepático y muscular. La acumulación de triglicéridos ectópicos en los depósitos viscerales, principalmente hepáticos, sugirieron la presencia de un defecto en la oxidación lipídica mitocondrial en pacientes con DBT tipo 2, los cuales presentan una capacidad oxidativa alterada y mitocondrias pequeñas en el músculo esquelético.

Aun antes de la aparición de hiperglucemia manifiesta, la cual por sí sola afecta en forma adversa la función de las células beta, se demostraron defectos secretorios, como en los individuos con intolerancia a la glucosa. En personas predispuestas se presenta un defecto secretorio de insulina, quizá sobre una base genética. La obesidad, una enfermedad aguda o la edad pueden poner de manifiesto o agravar el defecto subyacente, lo cual en última instancia lleva a DBT manifiesta. El papel del depósito de polipéptidos amiloides (como amilina) en los islotes pancreáticos, cosecretados con la insulina a una tasa 10 veces menor, es poco claro. Se han propuesto diversos mecanismos, tales como la inhibición de la secreción de insulina, de glucagón y de las acciones de insulina y la citotoxicidad de los agregados.

Tratamiento

Dado que la resistencia a la insulina cumple un papel fundamental en la patogénesis de la DBT tipo 2, el objetivo terapéutico consiste en mejorar la sensibilidad tisular a la insulina y proteger a los pacientes de las complicaciones a largo plazo, en especial, las cardiovasculares. El tratamiento inicial comprende modificaciones en el estilo de vida, tales como ejercicio y pérdida de peso, lo cual reduce la progresión de intolerancia a la glucosa a DBT manifiesta y puede mejorar muchos de los parámetros de riesgo cardiovascular del síndrome metabólico.

Diversos ensayos demostraron que la aparición de DBT puede retrasarse o evitarse en individuos de alto riesgo mediante una dieta estricta y un programa de ejercicios y fármacos tales como metformina, acarbosa o tiazolidinedionas. Por lo general, las drogas que mejoran la sensibilidad a la insulina son las tiazolidinedionas, las cuales no sólo disminuyen la glucemia sino que también mejoran la función vascular, la dislipidemia y la inflamación en la DBT tipo 2. En especial, estas drogas activan a los receptores PPARgamma en el tejido adiposo y alteran el metabolismo y la distribución adiposa. La redistribución de los triglicéridos tisulares de los depósitos viscerales reduce los niveles de NEFA circulantes, quizá por el secuestro en el compartimiento subcutáneo menos lipolítico. Las tiazolidinedionas también disminuyen las concentraciones circulantes de citoquinas proinflamatorias que promueven la resistencia a la insulina, como la Il-6 y FNT-alfa y, al mismo tiempo, incrementan las concentraciones de adiponectina que presenta propiedades de sensibilidad a la insulina y antiinflamatorias.

En estudios controlados se demostraron los beneficios vasculares y renales de las tiazolidinedionas. A diferencia de la metformina, las tiazolidinedionas pueden administrarse en personas con función renal disminuida y son mejor toleradas, sin efectos adversos gastrointestinales significativos. Las principales reacciones adversas de las tiazolidinedionas abarcan el aumento de peso y la retención de líquido, y la insuficiencia cardíaca de manera excepcional.

La metformina actúa a nivel del hígado, donde inhibe la producción de glucosa e incrementa la sensibilidad a la insulina. Además, presenta menos acción sobre la resistencia a la insulina, la inflamación y la función cardiovascular en comparación con las tiazolidinedionas. Los inhibidores de la alfa glucosidasa, como la acarbosa, actúan en el tracto gastrointestinal donde inhiben la absorción de glucosa y estimulan la liberación del péptido 1 similar al glucagón. Asimismo, protege contra la aparición de DBT y enfermedad cardiovascular, y actúan mediante el cierre de los canales de potasio de las células pancreáticas, lo cual lleva al aumento de la secreción de insulina. Además, se demostró que reducen el riesgo de enfermedad macrovascular y microvascular.

Dado que los derivados de sulfonilureas actúan a bajas concentraciones plasmáticas de glucosa, esto explica la potencial aparición de hipoglucemia. Si bien tolbutamida, glicazida y glipizida poseen una relativa corta duración de acción, glimepirida y glibenclamida presentan larga duración de acción (24 horas), lo cual incrementa el riesgo de hipoglucemia. Las meglitinidas, como nateglinida, que se une al mismo sitio del SUR-1, y repaglinida, que se une en un sitio cercano al receptor, producen la liberación de insulina. Sin embargo, ambos agentes manifiestan una duración más corta que los derivados de las sulfonilureas y, por ende, se asocian con un riesgo menor de hipoglucemia.

Un nuevo secretagogo de insulina, el péptido 1 similar al glucagón, presenta propiedades potentes insulinotróficas, efectos tróficos sobre las células beta y acciones inhibitorias sobre la motilidad intestinal, todos los cuales reducen la glucemia. Sin embargo, dado que este péptido lo inactiva en forma inmediata la dipeptidil peptidasa IV, no es práctico en el aspecto terapéutico. Se encuentran en elaboración análogos resistentes a la dipeptidil peptidasa IV e inhibidores selectivos de la dipeptidil peptidasa IV.
Respecto del tratamiento de otros factores de riesgo cardiovascular, se demostraron los beneficios de la terapia antihipertensiva en la DBT asociada con hipertensión; también del uso de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina para disminuir el riesgo de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y muerte en pacientes diabéticos con al menos un factor de riesgo, aun en ausencia de hipertensión. Por último, también se mostraron las ventajas del tratamiento con estatinas y de la terapia antiplaquetaria con aspirina.

Aspectos futuros

La mejor comprensión de los mecanismos moleculares de la DBT permitirá la identificación de individuos de alto riesgo y la aparición de nuevos conceptos farmacológicos, la estratificación de riesgo y las medidas preventivas dirigidas. El objetivo a largo plazo señala la elaboración de drogas que restauren la normoglucemia mediante la corrección de defectos patogénicos específicos, concluyen los autores.



Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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No mas dolor a causa de la diabetes

No más dolor a causa de la diabetes
Surge un aliado más en el combate de la neuropatía asociada


El dolor neuropático afecta en México de 500,000 a 1.500,000 personas tan sólo a consecuencia de la diabetes; sin embargo, como ocurre en otros países, este padecimiento se encuentra subdiagnosticado y subtratado.

El inadecuado control de glucosa, dieta y fármacos son condicionantes en el desarrollo del problema, que consiste en un daño en el sistema nervioso periférico que desemboca en el deterioro de la calidad de vida.

Un 50 por ciento de las personas con diabetes no sabe que la sufren y en algunos países este porcentaje se eleva a 80 por ciento.

Se pueden presentar enfermedades asociadas con el padecimiento, como hipertensión arterial, trastornos en el metabolismo de los lípidos (que eleva el riesgo de infartos cardíacos y cerebrales) y neuropatía diabética.

Gran número de pacientes con neuropatía diabética ve disminuida la capacidad para practicar un deporte o hacer ejercicio y se les dificulta conciliar el sueño y realizar actividades cotidianas, como trabajar, lo que influye en la economía del hogar.

El proceso de control del problema comienza con la detección del daño en el nervio. Cuando ya se ha tiene dolor neuropático es importante recurrir al tratamiento farmacológico. Entre las opciones principales se encuentran los neuromoduladores, que se encargan de regular la función de las sustancias neurotransmisoras, que son liberadas como consecuencia del daño al nervio.

El reto en el tratamiento del paciente diabético es contar con opciones que mitiguen el sufrimiento a través de una fácil dosificación, que no se ha alcanzado con fármacos ya indicados.

Pregabalina (Lyrica), un neuromodulador de los laboratorios Pfizer, que en fecha reciente recibió la autorización de la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA) de Estados Unidos y desde hace un año cuenta con la de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, ha demostrado en varios estudios clínicos ser más potente que sus antecesores gracias a su innovador mecanismo de acción.

Con el Lyrica, la comunidad médica y las instituciones de salud cuentan con un aliado más en la tarea de mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades crónico degenerativas en México como la diabetes y la neuropatía dolorosa como una de sus consecuencias.



Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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