Salud y Diabetes *

 

domingo, octubre 29, 2006

Cuidado con la neuropatía diabética!

Para nadie es un secreto que la diabetes es un grave problema de salud pública, que podría afectar entre el 1 y 8% de la población peruana, algo así como un millón y medio de connacionales, quienes- en algunas ocasiones- desarrollan en un período de 5 a 10 años una neuropatía diabética, que puede ser combatida con acciones preventivas, además de un adecuado tratamiento médico.
La neuropatía diabética es una complicación de la diabetes y la padecen un 30% de diabéticos a lo largo de su enfermedad.

El doctor Juan Cabrera Valencia, jefe de la cátedra de Neurología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia precisó que dicha enfermedad es efectivamente una lesión que se genera en los nervios conocidos como periféricos que van a las extremidades (manos y pies), los cuales afectan las sensaciones que llevan los impulsos al cerebro y el movimiento de los músculos.

Como resultado de este impedimento de funciones, agregó, se generan una serie de síntomas que no son adecuadamente percibidos por el cerebro.

Indicó que el síntoma más frecuente es la neuropatía diabética periférica y, en la mayoría de los casos el aviso es el dolor, que se denomina "dolor neuropático".

Este tipo de dolor, crónico y muy característico, expresado como "descargas eléctricas", "calambres", "hormigueos molestos" y "quemazón", produce un gran impacto en la calidad de vida de los afectados.

Además, un 70% sufre dificultad para dormir, un 30% padece depresión y un 25% ansiedad, según Cabrera.

Una persona con diabetes y dolor neuropático tendrá muchos problemas en su vida ya que son muchas veces incomprendidos en el hogar y centro laboral. Esto genera inestabilidad psicológica, incluso pueden llegar en algunos casos hasta las ideas de suicidio.
“Si una persona tiene un dolor crónico es decir, que le molesta por varios días, meses, e incluso años ¡cuidado!, probablemente necesita ir al médico. Es de vital importancia que un especialista identifique el tipo de dolor; a veces los tratamientos no son los adecuados. El 80% de los pacientes con dolor neuropático recibe en nuestro país medicamentos que no les aliviará el dolor, puesto que este dolor es diferente y no se calma con analgésicos comunes” sostuvo.

La orientación es el mejor aliado para superar este problema. Hay que reconocer la enfermedad y diagnosticar de forma precisa o derivarla a la persona adecuada.

Los medicamentos más usados para el control del dolor neuropático son los neuromoduladores, que estabilizan las señales anormales de dolor y que son los más estudiados, demostrando gran eficacia clínica, como la gabapentina y pregabalina.

En el tipo de neuropatía diabética, la más frecuente es la neuropatía sensitivo-motora, los síntomas iniciales incluyen pérdida de sensibilidad, percepción incorrecta de las sensaciones táctiles y, en algunos casos, dolor exquisito con mínimos roces de la piel.

Esto ocurre habitualmente en pies y manos inicialmente y más durante la noche. “La neuropatía diabética es muy dolorosa y llega de forma silenciosa. Genera mucho sufrimiento cuando se hace evidente clínicamente”, agregó.

Cabrera Valencia recordó que la diabetes es una enfermedad que se hace cada vez más común sin saber exactamente la causa o presumiendo con bastante aproximación que los hábitos nutricionales en el mundo moderno hacen que aumente de manera alarmante afirmando que la mala alimentación y la sobre alimentación son las causas frecuentes de este terrible mal, así como la vida sedentaria y la herencia.

“No cabe duda que el Perú es un país de diabéticos, y antes se pensaba que la diabetes era una enfermedad de países desarrollados, cosa que no es cierta. Países del Tercer Mundo no escapan de este mal. El problema aquí, en nuestro país son las estadísticas. Cuando hacemos estadísticas hospitalarias, por ejemplo, tenemos una visión muy sesgada del grave asunto de salud pública. Sólo vemos un pico del iceberg, no obstante, no vemos la gran base sumergida", sentenció.

 

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miércoles, octubre 25, 2006

Diabetes no diagnosticada y evolución de pacientes con cirugía coronaria

La diabetes mellitus (DM) es uno de los factores de riesgo más importantes para la génesis de la enfermedad cardiovascular (ECV). En comparación con la población general, los pacientes diabéticos tienen de 2 a 3 veces mayor frecuencia de alteraciones del sistema cardiovascular (CV) y la mortalidad CV en estos sujetos es 3 veces mayor. La evolución perioperatoria de cirugía de revascularización coronaria (CRM) en pacientes con DM es peor que en los pacientes no diabéticos. La prevalencia de DM en los EE.UU. Es del 2% en el grupo de 20 a 34 años, con aumento progresivo con la edad, y llega casi al 20% en los pacientes de entre 65 y 74 años. En aproximadamente el 50% de estos casos, la enfermedad no había sido reconocida. Esta frecuencia de DM no diagnosticada también ha sido informada en otros estudios. No obstante, es esacasa la información sobre la extensión y las consecuencias de la DM no diagnosticada en pacientes de alto riesgo y en aquellos con cardiopatía isquémica (CI). Hasta la fecha no se han publicado estudios sobre la prevalencia de la DM no diagnosticada en pacientes con CRM y sus consecuencias en la evolución perioperatoria y posoperatoria.

Material y métodos

El estudio incluyó a 7 310 pacientes a quienes se les realizó CRM entre enero de 1996 y junio de 2003. Fueron excluidos los pacientes en quienes se efectuaron intervenciones de urgencia, procedimientos combinados y reoperaciones. El diagnóstico de DM, de acuerdo con las recomendaciones actuales de la American Diabetes Association, se realizó cuando los valores de glucemia en ayunas (GA) fueron de 126 mg/dl (7.0 mmol/l) o mayores. Los pacientes admitidos y diagnosticados como portadores de DM o tratados con hipoglucemiantes antes de su internación fueron considerados con “DM conocida”. De acuerdo con el nivel de la GA, los pacientes restantes fueron clasificados con “DM no diagnosticada” (GA mayor o igual a 126 mg/dl) o “sin DM” (GA menor de 126 mg/dl). Estos grupos de pacientes fueron similares en sus características preoperatorias y factores de riesgo y los datos de su evolución posoperatoria.

Resultados

En promedio, los pacientes diabéticos fueron mayores en edad que aquellos sin DM. Entre los pacientes con DM conocida se registró predominio de mujeres, mayor índice de masa corporal (IMC) y mayor incidencia de hipertensión arterial. Respecto de estas características iniciales, no se observaron diferencias entre los pacientes con DM no diagnosticada y aquellos sin DM, pero sus características se ubicaron entre los pacientes con DM conocida y sin DM. Los pacientes con DM conocida y no diagnosticada tuvieron mayor prevalencia de enfermedad vascular periférica que aquellos sin DM; a su vez, los pacientes con DM conocida tuvieron mayor incidencia de EPOC que los pacientes con DM no diagnosticada y sin DM.

En cuanto a los síntomas en el ingreso, la mayor incidencia de clase funcional IV se observó en el grupo con DM no diagnosticada, seguido por los pacientes con DM conocida y por último por los que no presentaban DM. La mayor cantidad de pacientes con disminución de la fracción de eyección del ventrículo izquierdo se observó en el grupo con DM conocida, mientras que los pacientes con DM conocida y aquellos con DM no diagnosticada tuvieron mayor prevalencia de enfermedad de 3 vasos en comparación con aquellos sin DM. La frecuencia de lesión de tronco mostró una tendencia ascendente, desde los individuos sin DM, hasta los pacientes con DM no diagnosticada y con DM conocida.

En promedio, el grupo con DM tuvo recuentos de leucocitos mayores que los pacientes sin DM. También, el mayor nivel de colesterol total se observó en el grupo con DM no diagnosticada. Las pruebas de función renal mostraron deterioro progresivo, desde los individuos sin DM hasta aquellos con DM no diagnosticada y DM conocida.
Respecto del tratamiento previo a la cirugía, el grupo con DM conocida había recibido con mayor frecuencia inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, mientras que el grupo sin DM había sido tratado con mayor frecuencia con fármacos beta bloqueantes.

En el período posoperatorio, los pacientes con DM no diagnosticada requirieron reanimación con mayor frecuencia que los otros grupos. La insuficiencia renal posoperatoria que requirió diálisis se observó con mayor frecuencia en los pacientes con DM conocida que en los otros grupos. El accidente cerebrovascular y la disfunción cerebral perioperatoria fueron más frecuentes entre los pacientes diabéticos que entre los que no presentaban diabetes. La necesidad de reintubación posoperatoria y la cantidad de pacientes que requirieron asistencia respiratoria por más de 1 día fue mayor en el grupo con DM no diagnosticada, seguido por el de DM conocida y por último aquel sin DM. La internación en cuidados intensivos por más de 3 días fue más frecuente en el grupo con DM conocida. El grupo diabético en general presentó mayor incidencia de mortalidad a los 30 días, y fue superior en el grupo con DM no diagnosticada.

Según el modelo de regresión logística, la DM no diagnosticada puede considerarse un factor de riesgo independiente por: 1) mayor tiempo de asistencia respiratoria, 2) mayor frecuencia de reintubación, 3) mayor incidencia de reanimación en el período posoperatorio y 4) aumento de la mortalidad a los 30 días.

Discusión

La prevalencia de DM diagnosticada en la población evaluada fue de 29.6% y la de DM no diagnosticada, del 5.2%. Los pacientes diabéticos mostraron mayor prevalencia de los factores de riesgo CV conocidos, como aumento del IMC, edad e hipertensión arterial.
Los pacientes diabéticos fueron internados con mayor frecuencia con síntomas de clase funcional IV y tenían menor fracción de eyección que los pacientes no diabéticos. En los sujetos con mayor duración de la DM la neuropatía es más frecuente, lo que puede producir infarto de miocardio sin dolor o precordialgia atípica, o con manifestaciones de insuficiencia cardíaca, shock o arritmias.

Esto podría indicar que el tratamiento adecuado para la diabetes se inicia más tardíamente. El mayor número de episodios isquémicos que evolucionan en forma asintomática en estos pacientes puede ocasionar que sean diagnosticados como no diabéticos y, por lo tanto, admitidos en cirugía cardíaca en un estadio avanzado de su cardiopatía. Se halló un número significativamente más alto de enfermedad de 3 vasos en los pacientes diabéticos.
También se registró mayor nivel de colesterol total en el grupo de pacientes con DM no diagnosticada. Estos pacientes recibieron con mayor frecuencia inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y diuréticos. Las alteraciones progresivas en las pruebas de función renal y la mayor incidencia de neuropatía diabética en los pacientes con DM diagnosticada podrían ser el resultado de una mayor duración de la enfermedad.

En el grupo con DM conocida se observó mayor daño neurológico y desorientación en el período posoperatorio. Los mecanismos potenciales para la mayor incidencia de daño neurológico en estos pacientes incluirían deterioro de la autorregulación cerebrovascular bajo circulación extracorpórea y aterosclerosis generalizada que afecta a la aorta, carótidas y las arterias cerebrales. El promedio más prolongado de ventilación y el mayor número de reintubaciones en los pacientes diabéticos durante el posoperatorio podría significar que los pulmones también podrían ser un órgano blanco para la microangiopatía diabética. Estudios histopatológicos en pacientes diabéticos informaron engrosamiento de la lámina basal en el epitelio alveolar y en el endotelio capilar pulmonar.

El aumento de la mortalidad hospitalaria en los pacientes diabéticos observado en este estudio también fue informado por otros autores. Cabe destacar que la mayor incidencia de mortalidad se observó en el grupo de DM no diagnosticada. Sin embargo, esos pacientes tienen un perfil de riesgo característico y, por otro lado, no recibieron tratamiento apropiado como el brindado a los pacientes con diabetes conocida. Respecto de los factores de riesgo cardiovascular, éstos se ubican en una posición intermedia entre los pacientes con diabetes conocida y los no diabéticos, lo que sugiere menor duración de la enfermedad. Esto podría explicar la omisión del diagnóstico de diabetes, particularmente debido a que la diabetes tipo 2 suele ser diagnosticada con una demora promedio de 7 años tras el inicio de la enfermedad. Los resultados del presente estudio muestran que esos pacientes se encuentran expuestos a un riesgo significativamente alto en el perioperatorio de la CRM.

Conclusiones

Se puede asumir que la diabetes no identificada dentro del grupo de pacientes no diabéticos tendrá un efecto de disminución pronunciada de las diferencias observadas entre los pacientes diabéticos y no diabéticos al compararse los resultados del intervencionismo cardíaco. Al considerar la elevada prevalencia de diabetes no diagnosticada entre los pacientes con CI, parece evidente que los pacientes diabéticos pueden obtener mayor beneficio que el asumido previamente con la CRM versus la angioplastia. Además, es altamente recomendable que tanto la medicina asistencial como los estudios clínicos se concentren sobre la diabetes no diagnosticada u oculta, la cual se puede detectar fácilmente mediante la medición de la GA. El presente estudio, concluyen los autores, destaca la importancia de esta recomendación general surgida de la American Diabetes Association para la cirugía cardíaca.


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, octubre 15, 2006

¿Puede predecirse la Diabetes?

Niveles elevados de una molécula llamada RBP4 predicen el futuro desarrollo de diabetes tipo 2, según revela un estudio publicado en el último número de "The New England Journal of Medicine". En concreto, la presencia de esas concentraciones elevadas de la molécula se asocian a un estadio temprano de la resistencia a la insulina, que constituye una causa principal de diabetes y de enfermedad cardiovascular.

Firman el artículo investigadores del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston (Estados Unidos), quienes señalan que la RBP4 podría ser una diana terapéutica potencial para el desarrollo de tratamientos antidiabéticos, y asimismo una forma de identificar individuos con riesgo de desarrollar la diabetes tipo 2.

El año pasado, en un estudio con animales, se descubrió que la citada molécula, que es una proteína secretada por la grasa, podía causar resistencia a la insulina. Hasta entonces sólo se sabía que la RBP4 actuaba transportando la vitamina A.

En el nuevo estudio, los investigadores trataron de averiguar en qué medida los niveles de RBP4 se asociaban a la presencia o ausencia de resistencia a la insulina, y lo analizaron en distintos grupos de individuos de Estados Unidos, Suecia y Alemania.

Al comparar los niveles de la proteína en sujetos obesos con tolerancia empeorada a la glucosa o con diabetes frente a individuos sanos no obesos comprobaron que los primeros presentaban concentraciones plasmáticas de RBP4 significativamente más elevadas que los segundos. Esos mayores niveles también se relacionaron con otros componentes del síndrome metabólico, como el índice de masa corporal, el ratio cintura-cadera, los niveles de triglicéridos, las bajas concentraciones de colesterol HDL y la presión arterial sistólica.

En otra fase del estudio se observó que las personas con peso corporal normal y niveles normales de glucosa, pero con historia familiar de diabetes tipo 2, también presentaban niveles elevados de la proteína.

New England Journal of Medicine 2006;354:2552-2563





Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Una vida más fácil para los diabéticos

Está emergiendo más rápido que cualquier otra catástrofe sanitaria que el mundo haya visto. La epidemia mermará los recursos de todo el planeta si los gobiernos no despiertan y pasan ya a la acción». Martin Silink, presidente electo de la Federación Internacional de Diabetes (IDF, siglas en inglés), disparó esta semana las alarmas en el 66 congreso científico de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), celebrado en Washington (EEUU). Si no se ataja su expansión, las previsiones indican que la enfermedad desbordará en unos años la capacidad de los sistemas sanitarios del planeta.

Las cifras hablan por si sólas. El número de afectados asciende a 230 millones en todo el mundo, pero se estima que crecerán hasta 350 en menos de 20 años. La salud de muchos de ellos depende del aporte diario de dosis de insulina, la hormona pancreática cuyo déficit es causa de la dolencia. La mayoría tiene que pinchársela varias veces al día e, incluso, durante la noche. Una tarea tediosa. En el futuro cada vez menos tendrán que recurrir a las jeringuillas. En el congreso de la ADA se han presentado algunas de las nuevas terapias que les harán la vida más fácil y les ayudarán a mejorar el control de su dolencia. Muchos podrán evitar, por fin, las agujas.

Todas las previsiones son pesimistas. Actualmente la diabetes es una de las principales causas de muerte prematura en el mundo y se calcula que esta tasa aumentará un 25% durante la próxima década. La patología es responsable de un millón de amputaciones cada año, del 5% de los casos de ceguera y es el principal motivo de fallo renal en los países desarrollados. Sin embargo, a pesar de estas alarmantes cifras, los esfuerzos políticos que se han realizado para combatir la enfermedad son escasos. «La comunidad internacional necesita empezar a tomarse en serio esta amenaza», denuncia Pierre Lefebvre, miembro de la Federación Internacional de Diabetes (IDF).

«Aumenta en todo el mundo debido a los cambios en el estilo de vida. Se come peor y no se realiza ninguna actividad física. Esto influye en la aparición de la obesidad», explica Isaac Levy, consultor de Endocrinología y Diabetes del Hospital Clínic de Barcelona.


ALIANZA LETAL

El exceso de peso es una de las puertas para la diabetes. Ambas epidemias crecen en paralelo y su 'alianza' puede tener efectos explosivos. El riesgo medio de desarrollar la dolencia metabólica para un varón de 18 años cuyo peso es normal es de un 20%. Pero si es obeso se incrementa al 57% y alcanza el 70% si la obesidad es severa. Los cálculos son similares para las mujeres. De hecho, entre el 80% y 90% de los casos de diabetes corresponde al denominado tipo 2, y su aparición se atribuye al mantenimiento de unos malos hábitos de vida.

«Mejorar la dieta, aumentar la actividad física y dejar de fumar bastaría para tratar estos casos. Pero no somos optimistas porque el coste de introducir medidas para modificar el estilo de vida es muy alto y han fracasado en países como EEUU», opina Levy.

Sólo en Europa hay 48 millones de diabéticos, de los que aproximadamente tres millones viven en España. En un periodo de dos años (entre 2003 y 2005) la incidencia de la enfermedad en el continente europeo se ha incrementado un 23%.

No obstante, crece más rápido en los países en vías de desarrollo. Según las últimas cifras presentadas en el congreso de la Asociación Americana de Diabetes (ADA), en pocos años el colectivo de los diabéticos superará a la población conjunta de Australia, Canadá y EEUU. El doctor Martin Silink proclama que «el impacto social, económico y humano» de esta enfermedad es «devastador y el mundo debe reconocerlo». Lo paradójico de la situación es que hasta el 80% de los casos de diabetes tipo 2, se puede prevenir con medidas higiénico-dietéticas.

Conscientes y preocupados por la creciente amenaza que supone la enfermedad, los más de 15.000 profesionales que asistieron a la reunión de la ADA acogieron con expectativas las novedades terapéuticas que presentaron las compañías, entre las que destacaron la insulina inhalada y una nueva familia de medicamentos orales.

Las esperanzas para lograr la curación de la diabetes están depositadas en el trasplante de islotes pancreáticos y en las células madre. Pero su aplicación aún está lejos.

El objetivo fundamental de las terapias disponibles es controlar los niveles de glucosa en sangre. Se consideran normales los que se sitúan entre 70 y 110 miligramos por decilitro.

«El control del nivel de azúcar en los diabéticos tipo 2 reduce un 37% el riesgo de enfermedad cardiovascular, un 12% el de infarto, un 16% la posibilidad de que se produzca un fallo cardiaco y un 43% la de enfermedad cardiovascular periférica», apunta Julio Rosenstock, del Centro de Endocrinología y Diabetes de Dallas (EEUU). Pero a pesar de los tratamientos disponibles, los especialistas coinciden en que «el control de la glucosa en los diabéticos tipo 2 está empeorando».


NUEVAS TERAPIAS

Una de las grandes apuestas para mejorar la situación es el desarrollo de formas de administración de las terapias más sencillas. Un buen ejemplo es el de la insulina inhalada. Desde hace 80 años, la forma inyectable se ha mostrado eficaz, pero los repetidos pinchazos resultan incómodos para muchos. «¿Por qué no la habéis inventado antes?, es lo primero que nos dicen los pacientes que la han probado», comenta Rosenstock sobre Exubera, la presentación inhalable de Pfizer que, en noviembre de 2005, recibió el visto bueno de la agencia estadounidense del medicamento. Ya está disponible en Alemania e Irlanda y pronto llegará a EEUU y Reino Unido. En España se espera para 2007.

«Los diabéticos tipo 2 suelen tardar mucho en iniciar la terapia con inyecciones de insulina, por miedo a los pinchazos y a las complicaciones que conllevan. Por eso, la inhalada es una gran noticia», afirma el experto de Dallas. David Simons, de Pfizer, explica cómo se utiliza: «Se inhala por la boca 10 minutos antes de las comidas, se cuenta hasta cinco y luego se expulsa el aire».

«Mi experiencia es que es mucho más cómoda y facilita las cosas en lugares como un avión o un restaurante. La gente no se te queda mirando cuando usas el inhalador», declara el estadounidense Mack Halsey, que ha probado Exubera.

Los datos presentados en la reunión de la ADA, correspondientes a dos estudios de dos años con 635 participantes diabéticos tipo 2 y con 582 pacientes con diabetes tipo 1, mostraron que esta insulina mantiene los mismos niveles de azúcar en sangre que la inyectable, produce menos aumento de peso que ésta y sus efectos «parece que se mantienen a largo plazo», dice Rosenstock. Sin embargo, matiza que «no podemos evitar efectos secundarios característicos de este sistema de administración como, por ejemplo, la tos». También faltan datos sobre sus efectos a largo plazo sobre la función pulmonar. Está contraindicada en personas con patología respiratoria, como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), en fumadores (y ex fumadores recientes), hipertensos, niños y embarazadas. Tampoco sustituirá totalmente a las inyecciones en los diabéticos tipo 1, aunque sí puede reducir el número de pinchazos. El motivo es que se trata de una insulina de acción corta y no cubre las necesidades diarias de estos enfermos.

Un inconveniente adicional es su precio. Aunque no está fijado, puede situarse en torno a los cuatro o cinco euros al día, muy superior al de la insulina inyectada. «Lo ideal sería tener un producto oral, pero hasta ahora todos los intentos han fracasado, porque el estómago destruye la insulina, aunque sigue siendo una línea de invesigación», indican los especialistas.


MEJOR CONTROL

Pincharse insulina no es el único quebradero de cabeza de los diabéticos. Tanto más tedioso es tener que comprobar varias veces al día, mediante punciones en los dedos de la mano, cual es su nivel sanguíneo de azúcar. En función de esta medida se ajustan las dosis de la hormona pancreática. También han surgido novedades para facilitar esta tarea. La última incorporación ha sido la bomba de insulina, un dispositivo cuyo uso crece gradualmente.

«Estoy encantada desde que la llevo. Me da comodidad y estoy más controlada. Tengo menos hipoglucemias [bajadas bruscas del nivel de glucosa] y menos síntomas», relata Susana Hernández, madrileña de 37 años, diabética desde los 17, y 'enganchada' a la bomba desde marzo. «Mi problema es que sufría el fenómeno del alba. Mi glucemia subía y bajaba mientras dormía y me tenía que levantar a las tres y las cinco de la madrugada para analizar el nivel de azúcar y pincharme», señala. Las inyecciones de insulina no cubrían sus fluctuaciones nocturnas.

Ahora vive 'adosada' al dispositivo del tamaño de un teléfono móvil que le colocaron en la Unidad de Diabetes del Hospital La Paz, en Madrid. A través de un fino catéter y una diminuta aguja insertada en su abdomen, el artilugio le administra la insulina de forma continua durante las 24 horas del día. Las noches las duerme de un tirón. La bomba se programa para ir liberando el producto y la propia Susana puede regularla para administrarse dosis adicionales, por ejemplo, antes de las comidas. Cada tres o cuatro días renueva la aguja y el catéter y recarga el reservorio de insulina del dispositivo.

Unos 2.000 de españoles ya utilizan este sistema con cargo a la seguridad social, aunque no todos los hospitales cuentan con programas para implantarlos. Una posible explicación: el coste mensual del tratamiento es entre cinco y 10 veces superior al de las inyecciones tradicionales de insulina. Aunque, según Levy, a medio plazo abarataría el gasto sanitario que genera la enfermedad, al «reducir la aparición de complicaciones crónicas».


PÁNCREAS ARTIFICIAL

El camino está trazado para dar el siguiente paso, conseguir un páncreas artificial, una especie de marcapasos implantable que no sólo administrará automáticamente la insulina, como ya hace la bomba, sino que controlara en tiempo real los niveles de azúcar y ajustará la dosis. La compañía Medtronic ha desarrollado un ingenio que se acerca a este objetivo. Combina la bomba de insulina con el chequeo continuo de la glucemia. Si los niveles de azúcar se desplazan de los límites saludables, salta una alarma. El artefacto es útil para pacientes pediátricos con muchos picos glucémicos nocturnos y permite relajar la disciplina y el estricto control que exige esta enfermedad.

Para los diabéticos tipo 2 que no requieren aún aportes exógenos de insulina, pero no se controlan con dieta y ejercicio, también se han presentado novedades en forma de pastillas. Ya están disponibles algunos antidiabéticos orales como sulfonilúreas y meglitinidas, que estimulan la secreción de insulina del páncreas; biguanidas, como la metformina, que reduce la cantidad de glucosa que produce el hígado; tiazolidinedionas, que ayudan al organismo a responder mejor a la hormona, e inhibidores de alfa glucosidasa, que reducen el ritmo de descomposición de los azúcares.

Ahora llega una nueva familia: los inhibidores de los receptores celulares DPP-IV, que ayudan al páncreas a producir más insulina bloqueando este enzima. Merck & Co y Novartis han presentado sus primeros productos de esta nueva clase, sitagliptina y vidagliptina, y esperan una pronta aprobación. «Combinan las bondades de las otras familias de pastillas y no aumentan el peso, uno de los problemas más comunes de la terapia oral», afirma John Buse, vicepresidente de la ADA.

 

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lunes, octubre 02, 2006

Uno de cada cinco jóvenes con diabetes desarrolla factores de riesgo cardiovascular

La obesidad, los altos niveles de presión sanguínea y triglicéridos son extremadamente frecuentes entre los jóvenes con diabetes tipo II. Estos trastornos están presentes también en los jóvenes con diabetes tipo I, sin embargo, en este grupo la prevalencia es menor. Así lo pone de manifiesto la Asociación Americana de Diabetes (ADA) a través del estudio 'Study for Diabetes in Youth Study' realizado por esta asociación y patrocinado por los centros de prevención y control de esta enfermedad y el Instituto Nacional de Salud americano.

Por este motivo, la ADA ha anunciado nuevas pautas eficaces para la elección del tratamiento más adecuado para estos enfermos. Entre otras cosas, los especialistas recomiendan un mejor control del peso, los lípidos y la presión sanguínea para prevenir o retrasar la aparición de trastornos cardiovasculares durante el crecimiento de los jóvenes.

Consenso en el cuidado de la diabetes


Los altos niveles de glucosa en la sangre constituyen uno de los principales factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular en los diabéticos tipo II. Del mimo modo, los diferentes estudios realizados han demostrado que mantener los niveles de glucosa en sangre puede evitar complicaciones tales como los trastornos causados por esta enfermedad en el los ojos o el riñón. Además el mantenimiento adecuado de los niveles de glucosa también ha demostrado ser eficaz para prevenir los trastornos cardiovasculares en los diabéticos tipo I.

Según la declaración de consenso en el cuidado de la Diabetes de la ADA los cambios en el estilo de vida de los enfermos en combinación con los fármacos genéricos indicados en este trastorno, son suficientes para mantener los niveles de glucosa en sangre y reducir los riesgos cardiovasculares.

Además los especialistas creen que no es conveniente retrasar la iniciación a la insulina y ajustar la terapia para lograr los objetivos fijados en el control de la glucosa.



Enviado por de Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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