Archive for April, 2010

Un estudio relaciona la terapia con el deterioro de la función renal

MARTES, 27 de abril (HealthDay News/DrTango) — Un estudio reciente señala que la terapia con dosis elevadas de vitamina B es peligrosa para los diabéticos que tienen enfermedad renal y los pacientes que siguen este régimen deberían suspenderse inmediatamente.

Cuando los investigadores comenzaron el estudio, pensaron que mostraría que la terapia con dosis elevadas de vitamina B (ácido fólico, vitamina B6 y vitamina B12) mejoraría la función renal de los pacientes y reduciría el riesgo de ataque cardiaco y accidente cerebrovascular.

Sin embargo, resultó que los pacientes que estaban en terapia con vitamina B en altas dosis tenían una función renal que empeoraba de manera significativa y el doble de incidentes cardiacos y de accidente cerebrovascular como los pacientes que tomaron un placebo.

“Debido a que las vitaminas B son solubles en agua, sospechamos que aunque las personas sanas eliminarían las vitaminas excesivas por la orina, las que tienen insuficiencia renal no podrían hacerlo, lo que quizá causaría los efectos adversos que hemos visto en este estudio”, aseguró en un comunicado de prensa de la universidad el Dr. David Spence de la Universidad del Occidente de Ontario en Canadá.

“La terapia con vitamina B aún podría ser beneficiosa para las personas que tienen función renal normal, aunque esto constituye evidencia clara de que las dosis elevadas de vitamina B no deberían administrarse a los que tienen problemas renales”, agregó.

El estudio aparece en la edición del 28 de abril de la Journal of the American Medical Association.

Cerca de cuarenta por ciento de los pacientes de diabetes desarrollan enfermedad renal.

healthfinder.gov

Salud Femenina

Embarazo y diabetes: con controles y cuidados disminuyen los riesgos

Written by diabetes diabetis on Sunday, April 25th, 2010 in Diabetes, Embarazo.


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El embarazo supone en la mujer asumir el compromiso de su autocuidado para preservar la salud del bebé por nacer. Más aún si es diabética o contrajo la enfermedad durante la gestación. El control de los niveles de azúcar en sangre y el cumplimiento de una dieta adecuada, así como el seguimiento de un equipo médico especializado, aseguran que esta etapa pueda ser vivida sin sobresaltos. “La mujer no empeora su diabetes durante el embarazo, la tasa de mortalidad neonatal es prácticamente igual a la de la población general y el niño no hereda la enfermedad”, dijo a La Capital el doctor Jorge Alvariñas, un referente nacional en el tema y autor del libro “Diabetes y embarazo” (El Ateneo. 1990). El médico del Hospital Tornú de la ciudad de Buenos Aires insistió también en la importancia de que la mujer diabética prepare su cuerpo para recibir el embarazo.

La diabetes puede aparecer antes del embarazo (pregestacional) o surgir durante la gestación (gestacional). “La cantidad de años en que la mujer convive con la enfermedad no es lo más importante —aclara Alvariñas—, sino cómo llega el organismo al momento de la concepción. Esto equivale a decir que antes de decidir tener un hijo hay que estudiar cómo está el riñón, la retina y evaluar si mantiene estables los niveles de glucemia para ponerla en condiciones de recibir el embarazo”, agrega.

La preparación previa del organismo de la diabética es clave para evitar las malformaciones en el bebé, asegura el médico diabetólogo, y al respecto explica que cuando esto no se hace y la mujer se entera de su gestación, pasaron 20 días o más, y en ese período el feto ya está formado, “Si se embaraza con la glucemia alta y se empieza a cuidar después, ya la glucemia actuó sobre la embriogénes del feto pudiendo producir malformaciones”, dice. Lo óptimo sería que la mujer mantenga estables los valores de hemoglobina glicosilada (no más del 7%) cuatro o cinco meses antes del embarazo, subraya quien fuera presidente de la Sociedad Argentina de Diabetes y de la Sociedad Argentina de Nutrición.

“Una vez embarazada, es fundamental que el diabetólogo y el obstetra trabajen en equipo —enfatiza el médico—. Una dieta adecuada, el automonitoreo de la glucemia (por lo menos 4 ó 5 veces al día), controles renales cada tres meses y concurrir al obstetra y al médico diabetólogo una vez por mes para regular la cantidad de insulina, son indispensables para asegurar la salud de la madre y el bebé”.

Sin diagnóstico. Para el doctor Alvariñas, la diabetes pregestacional no representa un problema tan serio como la que se declara durante el embarazo y no es diagnosticada. “La diabetes gestacional es un serio problema de salud pública —dice—. Aparece después de las 20 semanas y no da síntomas clínicos”.

Un estudio efectuado en el país sobre 3000 embarazadas mostró que entre un 5% y un 7% tenían diabetes gestacional, originada fundamentalmente en factores de riesgo, tales como algún familiar con diabetes (padre o madre), el haber tenido antecedentes de mortalidad perinatal previa, obesidad, más de 30 años, haber tenido un hijo con un peso superior a los cuatro kilos, o haber presentado diabetes gestacional en un embarazo anterior. “Con esos antecedentes, los obstetras tienen la obligación de pedirle un estudio de la curva de glucemia entre la semana 24 y 28 de gestación. Si esto no se hace no se llega al diagnóstico y por consiguiente, tampoco al tratamiento, con graves consecuencias para el bebé ya que pueden producirse abortos. Si el bebé fallece, no se puede hacer un diagnóstico retrospectivo porque la diabetes desaparece luego del embarazo”, afirma el médico.

La embarazada con diabetes gestacional requiere de un control de la glucemia y de una dieta al igual que las que tienen la enfermedad antes del embarazo, incluso, muchas veces no necesitan insulina, y la enfermedad desaparece luego del nacimiento, “aunque es probable que luego de 10 ó 15 años reaparezca”, dice Alvariñas. Para retrasar su reaparición, el médico recomienda mantener el peso, hacer actividad física y evitar el consumo excesivo de hidratos de carbono.

Cuando la diabetes se declara durante el embarazo es probable que el bebé desarrolle diabetes tipo I en la adultez. Mientras que si su mamá la tenía antes de embarazarse, sólo el 2,5% tienen posibilidades de tenerla en el curso de la vida. Incluso se sabe que si el portador de diabetes es el papá, las chances aumentan al 8% ó 9%, sin que se conozcan las razones de tal influencia.

“En el país se calcula que el 7% de la población general tiene diabetes tipo II, y esto va en aumento a causa del sedentarismo, la obesidad y una alimentación incorrecta”, advierte finalmente Alvariñas.

Controles obstétricos. El doctor Hugo Páez, obstetra del Sanatorio Británico y miembro de un equipo médico especializado en el seguimiento del embarazo de la mujer con diabetes, detalló cuáles son los controles necesarios durante esta etapa. “Durante la gestación es necesario custodiar la salud del bebé mediante exámenes bioquímicos, monitoreos, doppler de las arterias (uterinas, umbilicales y cerebral media fetal), ecografías y medición cuantitativa del líquido amniótico”, detalla el médico.

La patología materna puede producir el agotamiento de la placenta (propio de las diabéticas con muchos años de enfermedad); muerte intrauterina (abortos); inducir al nacimiento de bebés de gran peso (más de 4,5 kilos) o con trastornos metabólicos (en el caso que la mamá no se haya controlado durante el embarazo); partos prematuros con bebés de bajo peso al nacer y riesgos de trastornos respiratorios. “Si la madre baja demasiado los niveles de glucemia (lo aceptable es entre 130 y 140) se producen cuerpos cetónicos (sustancia que se genera a partir del descenso brusco de los azúcares en sangre) y eso puede alterar al bebé desde el punto de vista neurológico, además de exponerlo al riesgo de malformaciones cardíacas”, dice.

Páez asegura que en estos casos en general se trata de adelantar el parto. “Se puede intentar por vía vaginal cuando todo está controlado, caso contrario, sobre todo si el bebé es muy grande, preferimos la cesárea”.

lacapital.com.ar

Imágenes de tiernas

Esta última versión controla de manera efectiva el azúcar en sangre sin complicaciones para el usuario

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 14 de abril (HealthDay News/DrTango) — Los primeros ensayos humanos del último diseño de un páncreas artificial para las personas que tienen diabetes tipo 1 encontraron que el dispositivo funcionaba sin causar azúcar bajo en sangre (hipoglucemia).

En el mejor de los casos, este tipo de dispositivo automatizado liberará finalmente a las personas que tienen diabetes tipo 1 de las inyecciones que muchos necesitan cada día y de la necesidad constante de revisar los niveles de azúcar en sangre y monitorizar los alimentos que consumen como corresponde.

El dispositivo, producido a través de una colaboración de expertos de la Universidad de Boston, el Hospital General de Massachusetts y la Facultad de Medicina de Harvard lleva dos hormonas que son deficientes entre los diabéticos tipo 1, la insulina, que evita que los niveles de azúcar en sangre suban demasiado después de una comida, y el glucagón, una hormona que ocurre de forma natural que evita que los niveles de azúcar en sangre bajen demasiado.

Debido a que el dispositivo no depende de que un humano le provea información, se le llama un sistema “de ciclo cerrado”.

“Un sistema de ciclo cerrado bihormonal es posible y puede ayudar a mantener un promedio bueno de lecturas de azúcar en sangre “, explicó Edward Damiano, uno de los diseñadores del dispositivo, profesor asociado de ingeniería biomédica de la Universidad de Boston y padre de un hijo con diabetes tipo 1.

“Lo que hemos desarrollado es un software automatizado que toma decisiones y que usa fórmulas matemáticas para infundir varias cantidades de insulina y glucagón cuando sea necesario”, explicó.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad en la que el sistema inmunitario del cuerpo, que normalmente protege contra infecciones y otras enfermedades, ataca las células sanas. En la diabetes tipo 1, el sistema inmunológico ataca las células beta del páncreas, lo que en efecto destruya la capacidad del cuerpo para producir insulina y controlar los niveles de azúcar en sangre.

Sin embargo, mucha gente no sabe que las células beta no son las únicas que resultan afectadas por el ataque autoinmune. Las células alfa, que producen la hormona glucagón, también resultan dañadas. El Dr. Steven Russell, de Harvard y colega de Damiano, declaró “hay una deficiencia funcional en las células alfa en la diabetes tipo 1, por lo que no actúan como debieran. No secretan glucagón de manera correcta, así que se pierde un nivel adicional de seguridad y el cuerpo lo compensa con hipoglucemia, una afección que puede provocar grandes sustos e incluso poner la vida en peligro”.

Por tal razón, decidieron agregar glucagón al páncreas artificial para aportar un nivel adicional de protección, señaló Russell.

En la versión actual del dispositivo, los investigadores dieron seguimiento a la glucosa en sangre a través de un sensor especial que colocaron dentro de una vena. Las versiones futuras del dispositivo utilizarán los monitores de glucosa en sangre continuos (CGM, por su sigla en inglés) que ya están disponibles, pero para este ensayo los investigadores querían una forma extremadamente precisa de medir los niveles de azúcar en sangre, de modo que la única variable fuera la formulación matemática usada para programar la administración de insulina y glucagón.

Once personas con diabetes tipo 1 participaron en las pruebas iniciales y se estudiaron en experimentos de 27 horas. Durante ese tiempo, estuvieron conectados a páncreas artificiales y comieron alimentos ricos en carbohidratos (los carbohidratos se transforman en glucosa en el cuerpo).

El dispositivo respondía al incremento de los niveles de azúcar en sangre con la administración de insulina. En seis personas, el dispositivo alcanzó un nivel de glucosa en sangre promedio de 140 miligramos por decilitro (mg/dl), que está dentro del rango que establecen las directrices de atención de la American Diabetes Association. Sin embargo, cinco personas absorbieron la insulina mucho más despacio de lo esperado, lo que generó bajadas graves del azúcar en sangre, por lo que fue necesario recurrir a alimentos adicionales.

Los investigadores se sorprendieron con la diferencia significativa en las tasas de absorción del azúcar en sangre, por lo que dieron marcha atrás, ajustaron la fórmula matemática y volvieron a probar el dispositivo en un segundo experimento. Esta vez, alcanzaron un nivel de glucosa en sangre promedio de 164 mg/dl, que está un poco por encima del objetivo de la ADA. Sin embargo, no hubo casos de hipoglucemia que necesitaran intervención.

Los investigadores aseguraron que las personas que usen la bomba se liberarán de las inyecciones diarias. En cambio, podrían necesitar cambiar la bomba de sitio cada tres días y el lugar de monitorización de la glucosa una vez a la semana. Aún no se ha desarrollado la integración en un mismo sitio de la administración de hormonas y la monitorización de la glucosa, aunque es el objetivo final.

En el siguiente ensayo, los investigadores esperan administrar al menos algo de insulina antes de una comida, que es el tratamiento estándar. Damiano apuntó que esto se podría lograr con un botón para antes de la comida y el usuario podría elegir si la comida de carbohidratos va a ser pequeña, mediana o grande.

La próxima serie de ensayos también evaluará un dispositivo que incluye solamente insulina, porque es probable que esté disponible más rápido. El motivo es que ahora el glucagón sólo está aprobado por la FDA en una forma congelada en seco como medicamento inyectable de rescate. Pero no para que se administre a través de una bomba de insulina en dosis pequeñas, como sería el caso del páncreas artificial. Tanto Damiano como Russell creen que es posible contar con un sistema de ciclo cerrado únicamente de insulina para los pacientes dentro de cinco años más o menos.

“El objetivo del páncreas artificial es tratar de restaurar la fisiología normal lo más cercana posible a la del órgano real, y este estudio demuestra que esta tecnología es una realidad y que funciona en personas reales”, dijo Aaron Kowalski, vicepresidente asistente para la investigación del control de glucosa y director del Proyecto del Páncreas Artificial de la Juvenile Diabetes Research Foundation (JDRF). “Hace muchos años que hablamos sobre el potencial teórico del sistema de ciclo cerrado y ahora vemos el potencial real. Estas tecnologías se convertirán en sistemas reales y tendrán el potencial de transformar el manejo de la diabetes”.

Los resultados del estudio aparecen publicados en la edición del 14 de abril de Science Translational Medicine.

http://healthfinder.gov/

Herbalife: Embarazadas

Un estudio en roedores muestra cómo la diabetes tipo 2 puede desarrollarse sin la obesidad

MARTES, 13 de abril (HealthDay News/DrTango) — Un estudio reciente en ratones sugiere que las hormonas leptina e insulina trabajan juntas en el cerebro para controlar los niveles de azúcar en sangre y la fertilidad en la mujer, algo que sorprendió a los investigadores.

Los hallazgos también parecen sugerir que la diabetes y la obesidad no siempre están necesariamente conectadas.

“Muchas personas, e incluso muchos médicos, creen que si una persona desarrolla diabetes es porque se deriva de la obesidad”, dijo en un comunicado de prensa el autor principal del estudio, el Dr. Joel Elmquist, profesor de medicina interna y farmacología del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas. “Nuestros hallazgos indican que ese no es necesariamente el caso, al menos en ratones. Podemos hacer que estos animales sean diabéticos sin ser obesos, lo que sugiere que podría haber un circuito o vía de resistencia a estas señales en el cerebro que ayudan a explicar las poderosas acciones antidiabéticas de la leptina”.

Elmquist apuntó que la investigación sugiere que las personas no necesitan ser obesas para desarrollar diabetes tipo 2.

Elmquist señaló que los hallazgos ofrecen nuevos conocimientos sobre cómo las células cerebrales regulan la glucosa y la insulina. Los científicos creen que algunas células cerebrales podrían desempeñar un papel en la estimulación de la pérdida de peso al suprimir el apetito.

Además de sus hallazgos sobre el metabolismo, los investigadores encontraron que las ratonas que tenían la mayor cantidad de células cerebrales que no podían procesar las hormonas tenían dificultades para tener hijos y tenían crías más pequeñas.

Los hallazgos del estudio se publicaron en línea el 7 de abril en la revista Cell Metabolism.

healthfinder.gov

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